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EPÍLOGO

 

UNA ROCA QUE HABLA

 

Al construir la maqueta del Calvario a partir del documento del alzado de la cara este, que Díez Fernández muestra en su libro “El Calvario y la Cueva de Adán. El resultado de las últimas excavaciones en la basílica del Santo Sepulcro”, editado en el 2004, (figura 1), junto al plano topográfico del arquitecto griego Cristós Katsimbinis, cuyo plano aparece en el libro de Manuel Solé con el título “El sudario de Turín”, 1988, (figura 2), y que participó en las excavaciones del Calvario en 1974, se puede apreciar el hecho sorprendente de que los perfiles de los cortes de nivel del plano de este último, se parecen enormemente a siluetas de embriones humanos en desarrollo sucesivo. (Figura 3, 4 y 5).

En dichas figuras se muestran los 24 cortes de nivel del plano de Katsimbinis, comenzando desde la base del Calvario, el corte número uno, y terminando en el último corte de nivel el 24, que corresponde a la superficie más alta de la roca, donde supuestamente y según los estudios estuvo clavada la cruz de Cristo.

Si se examina con detenimiento, se puede apreciar la forma  que va adquiriendo lo que podría ser la cabeza, con una forma parecida a la del feto humano, y en la medida que se va acercando a la parte de arriba de la roca, se va modificando a una forma embrionaria cada vez más primitiva.

Si se observan las irregularidades del lado derecho de las figuras, se puede apreciar que tiene forma de una pequeña bota, dirigiéndose hacia lo que podría ser la parte de atrás del cuerpo, comenzando de repente en el corte nº 13.

Del mismo modo se puede apreciar cómo se va formando una cola en el extremo derecho, cada vez más evidente y grande, y que al aparecer la excrecencia en forma de bota en este último corte, la cola queda reducida a un pequeño espolón que desaparece completamente en el corte nº 4.

Comparando los cortes para construir el Calvario con dibujos de las formas fetales y embrionarias humanas, durante el tiempo de embarazo de una mujer, se pueden apreciar las siguientes concordancias entre ambos casos:

(Figura 6).  El corte nº 4, (correspondiente a la base de la roca), parece corresponder a un feto con una edad aproximada de 48 días. En el que no tiene la cola caudal o embrionaria.

(Figura 7). Corte nº 5 lleva el pequeño espolón, podría corresponder a una forma fetal de 47 días.

(Figura 8 y 9). Corte nº 7, y 10, en él se aprecia la evolución de la cabeza, el espolón embrionario caudal y lo que podría ser la extremidad inferior; en el 10 aparece por primera vez la prominencia en forma de bota. Correspondería a unas formas fetales en la 6ª semana de gestación.

(Figura 10). Corte nº 14, no tiene la forma de bota, pero sí se ve la cola embrionaria con gran desarrollo, y la alteración que va sufriendo la cabeza. Correspondería a un embrión humano de 36 días.

(Figura 11). Cortes 15, 16, y 17. Se aprecia la evolución embrionaria de la cabeza y de la cola. Correspondería a un embrión de 3 semanas.

(Figura 12). Corte 19. Se aprecia la forma de la cabeza, el extremo en forma de cola y lo que podría ser el abultamiento cardiaco.

(Figura 13). Corte 21. Correspondería a un embrión al comienzo de la 3ª semana de desarrollo.

(Figura 14). Corte 23 y 24. Es la zona más alta del Calvario, lugar exacto donde fue clavado Cristo. Corresponde a la imagen de un blastocisto transformándose en gástrula, a los 9 días de gestación. Se puede reconocer esta evolución embrionaria magníficamente en el vídeo de National Geographic, "En el seno materno".

De lo expuesto se puede concluir que el Calvario esconde unas formas embrionarias humanas desde, al menos, el noveno día de embarazo (correspondiente a la fotografía 15) hasta el día cuarenta y ocho de gestación humana. (figura 16).

En este día, la situación de la criatura y de la madre es como muestra la fotografía diecisiete.

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